El peso del alquiler modifica de manera significativa la situación económica de los hogares inquilinos de la Ciudad de Buenos Aires cuando se analiza el ingreso que queda disponible después de afrontar ese gasto.
Según un informe de la Fundación Tejido Urbano, al descontar el costo estimado del alquiler del ingreso familiar, 233.284 personas que viven en hogares inquilinos pasan a un estrato socioeconómico inferior. Esa cifra equivale a cerca del 8% de la población porteña y a aproximadamente uno de cada cuatro inquilinos.
El mayor impacto aparece en los sectores más vulnerables. La proporción de personas en situación de indigencia sube del 1,9% al 6,9%, mientras que la pobreza pasa del 7% al 9,7%. En paralelo, la población vulnerable desciende al 30,1% y la población no vulnerable cae alrededor de cinco puntos porcentuales, hasta ubicarse en torno al 53,2%.
La Fundación señaló que las mediciones habituales de pobreza y estratificación tienen una limitación para evaluar a quienes alquilan, porque clasifican a los hogares según su ingreso monetario y no incorporan el peso del alquiler sobre la economía familiar.
Para dimensionar ese efecto, Tejido Urbano realizó un ejercicio de reclasificación: antes de ubicar a cada hogar en un estrato socioeconómico, descontó del ingreso familiar el costo estimado del alquiler.
De acuerdo con la Encuesta Anual de Hogares (EAH) del Instituto de Estadísticas porteño (IECBA), el 54,3% de los hogares inquilinos pertenece al estrato medio, una proporción similar a la del conjunto de la Ciudad, que alcanza el 53,8%. Sin embargo, entre los sectores de mayores ingresos la presencia de inquilinos es menor: el 10,5% integra el estrato acomodado, frente al 16,2% del total de los hogares.
Los hogares que alquilan también muestran una leve sobrerrepresentación en los segmentos de menores ingresos. El 4% está en situación de indigencia, contra el 3,3% del total; el 10% se ubica bajo la línea de pobreza, frente al 9% general; el 10,8% está en condición de vulnerabilidad, contra el 8,6%; y el 10,5% se encuentra en situación de fragilidad, frente al 9,1%.
En materia de ingresos, las diferencias son reducidas. Actualizados a abril, los hogares inquilinos tienen un ingreso familiar promedio de $1.827.898 mensuales, un 1,7% por debajo del promedio de la Ciudad, que llega a $1.858.653.
Tejido Urbano interpretó que la menor participación de inquilinos entre los hogares de mayores ingresos refleja una capacidad patrimonial más limitada para afrontar los costos de acceso y permanencia en el mercado de alquileres.
Desde la Fundación señalaron que lo que aparece es un reordenamiento social significativo: hogares que no eran considerados pobres en términos estrictamente monetarios pasan a situaciones de pobreza o mayor fragilidad cuando se suma el costo de acceder y sostener una vivienda en alquiler. También advirtieron que la medición tradicional de pobreza subestima la fragilidad y que parte de la clase media urbana queda sostenida artificialmente por mediciones previas al gasto habitacional.
La entidad aclaró que el ejercicio no busca reemplazar las mediciones oficiales de pobreza, sino complementarlas con una dimensión habitacional que permita reflejar con mayor precisión los ingresos efectivamente disponibles de los hogares urbanos.
El informe también sostuvo que alquilar dejó de ser una etapa temporal y que el acceso a la vivienda propia se retrasó 10 años.
“El mercado locativo ha dejado de ser exclusivo de jóvenes que se emancipan para abarcar casi toda la vida adulta. Históricamente, en 2005, la mayoría de las personas lograba pasar del alquiler a la propiedad entre los 30 y 35 años; hoy, ese equilibrio recién se alcanza a los 45 años”, precisó Tejido Urbano.
La Fundación agregó que esa postergación de una década en las trayectorias residenciales responde a que solo 1 de cada 5 hogares inquilinos cuenta actualmente con los ingresos formales necesarios para calificar a un crédito hipotecario, por lo que el resto queda en una dependencia permanente del mercado de alquileres.
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Un informe de la Fundación Tejido Urbano advierte que, al descontar el alquiler del ingreso familiar, 233.284 personas inquilinas bajan de estrato socioeconómico en CABA.
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