Juan Pablo Ibarra construyó su recorrido profesional dentro del oil & gas desde el área de Recursos Humanos. Oriundo de Godoy Cruz, Mendoza, pasó por Techint, Pecom y distintas contratistas de YPF. Después de más de diez años en la actividad, decidió volcar esa experiencia en una consultoría orientada a trabajadores y profesionales que buscan ingresar o volver a la Cuenca Neuquina.

Su vínculo con la industria empezó antes de ocupar un puesto formal en el sector. Mientras trabajaba en Andesmar Industrial, una unidad de negocio encargada del traslado de personal de YPF a la refinería de Luján de Cuyo, ingresaba una vez por mes a las instalaciones para presentar documentación ante estudios auditores. Allí vio por primera vez la dinámica cotidiana de mamelucos, cascos de distintos colores, empresas y trabajadores en movimiento. “Siempre dije: quiero trabajar acá”, recuerda.

El camino no fue directo. Ibarra había iniciado Abogacía, carrera que abandonó después de dos años y medio. Luego eligió Recursos Humanos, donde encontró una vocación desde el comienzo. Antes de recibirse consiguió su primer empleo tras escribirle a Dante, un profesional que había dado una charla de empleabilidad en su facultad y dejó su contacto. Ese primer jefe, a quien hoy define como líder, le enseñó desde lo básico: qué es un legajo, cómo se confecciona un recibo de sueldo y qué son los aportes y contribuciones.

Ya recibido, ingresó en Construmin, una contratista sanjuanina con base en Mendoza, como analista generalista de RRHH. En esa etapa incorporó el lenguaje propio del sector: soldador combinado, operador de equipo, trabajos en espacio confinado o en altura. También tuvo sus primeros contactos con UOCRA, Camioneros y Petroleros Privados.

A los 29 años se fijó una meta: salir de Mendoza antes de cumplir 30. La oportunidad llegó en 2022, cuando Techint lo convocó para coordinar el centro de reclutamiento que la empresa abría en Añelo para abastecer de personal al Gasoducto Néstor Kirchner, luego renombrado como Perito Moreno. Junto a otro coordinador y un equipo de 12 reclutadores, debía entregar trabajadores listos, documentados e inducidos para comenzar a operar en tiempo y forma.

Durante casi un año vivió bajo régimen 21 por 7. Sus jornadas comenzaban a las seis de la mañana con reuniones de estado del proyecto y muchas veces se extendían hasta la noche. En ese período conoció los fríos extremos de la estepa, un aluvión que dejó bajo el agua la bajada al pueblo y la rutina de trabajo concentrada casi por completo en la actividad. “Techint me formó para trabajar en otra escala, en otra magnitud. El nivel de exigencia que tiene esa empresa no lo viví en otro lugar”, afirma.

Cuando terminó el GPNK, fue relocalizado a La Calera, en el yacimiento de Pluspetrol. Pero la industria entró en una meseta: se frenaron obras, no se renovaron contratos y volvió a Mendoza sin trabajo.

Después de algunos meses, Pecom lo contactó para ofrecerle nuevamente un puesto de coordinador de reclutamiento, esta vez con instalación permanente en Neuquén. La empresa le ofrecía traslado y vivienda. Ibarra lo tomó como el proyecto de largo plazo que buscaba y aceptó la propuesta.

Entre 2023 y 2025, sin embargo, la actividad atravesó un ciclo de desvinculaciones masivas que afectó tanto a operadoras como a contratistas. Pecom perdió contratos relevantes y redujo su estructura de manera progresiva: primero salió su jefe, luego el gerente, más tarde sus compañeros de área y finalmente él. “El 2025 a nivel profesional fue un golpe muy grande”, admite, “porque yo había apostado a ese proyecto como algo de largo plazo”.

De regreso en Mendoza y sin relación de dependencia por primera vez en años, identificó una dificultad que había observado de manera constante: muchas personas no saben cómo buscar trabajo en la industria. Según su diagnóstico, abundan currículums genéricos, postulaciones sin estrategia a operadoras, empresas de servicios y constructoras, y perfiles con experiencia real que no logran comunicarla de manera atractiva.

El 5 de enero de este año formalizó su proyecto de consultoría en empleabilidad, enfocado específicamente en el sector oil & gas. La propuesta incluye tres planes: uno base de 15 días para perfiles operativos o profesionales junior, uno profesional de 30 a 35 días para quienes buscan volver a la industria, y uno premium de 60 días para trabajadores con trayectoria que apuntan a dar un salto de puesto, de una coordinación a una jefatura o de una jefatura a una gerencia.

El programa se organiza en cinco etapas: diagnóstico y estrategia, optimización de currículum y LinkedIn, simulación de entrevistas, repaso y plan de acción sostenido. “El principal objetivo es que logren tener entrevistas. El resultado final dependerá del nivel de compromiso, de cómo ejecuten las acciones a lo largo del programa y de su capacidad para sostener esos hábitos en el tiempo”, explica.

“Buscamos que se conviertan en personas empleables, es decir, en perfiles realmente atractivos para ser contratados”, sostiene Ibarra.

Para él, la mayor falencia de muchos candidatos no está en la experiencia técnica, sino en las habilidades blandas: escucha activa, capacidad de trabajar bajo presión, adaptación al cambio y a los factores externos propios de la industria. “Lo técnico se aprende, pero desarrollar esas habilidades es lo que hoy marca la diferencia”, señala.

En octubre dará una charla de empleabilidad en la Feria Empleo 2026, organizada por la Municipalidad de Neuquén, con sede en el Casino Magic. También proyecta su trabajo hacia 2027, con la intención de seguir ajustando el servicio desde la experiencia acumulada en la industria.