En Añelo, el movimiento constante que genera Vaca Muerta convive con una postal difícil de sostener para propietarios e inversores: hay casas y departamentos disponibles, pero muchos permanecen sin alquilar.

Los valores explican parte del problema. Un departamento para cuatro personas se ofrece actualmente entre 2,5 y 3,5 millones de pesos por mes, con servicios y limpieza incluidos. Aun así, hay unidades similares publicadas a 3,5 millones que llevan meses sin conseguir ocupantes.

La presidenta del Colegio de Martilleros, Marina Demaría, señaló que numerosos operadores inmobiliarios prefieren sostener los precios antes que reducirlos, aunque eso implique mantener alojamientos vacíos. Según indicó, existen complejos con niveles de desocupación superiores al 60%.

“No sabemos qué explicaciones les dan a los inversores, pero les sugerimos que se informen, se contacten con referentes locales y consulten”, planteó Demaría.

También advirtió que algunas rebajas esconden otros costos. “A veces te bajan bastante el valor del alquiler, pero no te incluyen el gasto de la luz, por ejemplo, que en algunos casos alcanza los 500.000 pesos porque tienen hasta tres aires acondicionados por unidad funcional”, explicó.

Otro punto señalado por la titular del Colegio es la manera en que se ofrecen ciertos desarrollos. De acuerdo con su análisis, muchos proyectos se levantan para vender unidades y se promocionan con expectativas de rentabilidad que, en algunos casos, superan el 15% anual en dólares.

Sin embargo, esas proyecciones no siempre quedan garantizadas por contrato. La rentabilidad real depende de la demanda, los precios y el nivel de actividad de la industria petrolera.

Un empresario cordobés dedicado a fabricar unidades modulares describió la dificultad que atraviesa el sector. “Tenemos cuatro casas disponibles y no las podemos alquilar. El precio que pedimos es de entre 3 y 3,5 millones de pesos”, sostuvo. Y agregó: “Esperemos que se reactive porque estamos terminando cuatro más”.

Los dueños de este tipo de alojamientos remarcan que alquilar por períodos breves o con una modalidad cercana a la hotelería implica más gastos y riesgos que un alquiler convencional. Las unidades se entregan amuebladas, con servicios incluidos, y tienen mayor rotación de ocupantes, además de posibles daños.

Matías Oseroff, titular de Inversiones del Comahue, recomendó orientar el capital hacia otra necesidad habitacional. “A los inversores les sugiero que busquen otro tipo de inversiones. Por ejemplo, que apunten al alquiler de viviendas para familias de Añelo, donde existe una necesidad concreta. Además, tendrán una ocupación más estable y prolongada en el tiempo”, afirmó.

La dinámica del sector petrolero, con períodos de mayor y menor actividad, impide que muchos complejos mantengan ocupación plena durante todo el año. El escenario se agrava cuando, pese a que más de la mitad de las unidades están vacías, los precios no se modifican.

El secretario general del Sindicato de Petroleros Privados, Marcelo Rucci, también cuestionó los valores y los definió como un “despropósito”. Además, sostuvo que las empresas dejaron de ofrecer viviendas en Añelo porque los alquileres pasaron a representar un problema de costos.

Según expertos, una baja en los precios podría facilitar acuerdos más largos, elevar la ocupación y asegurar ingresos más estables para los propietarios. Mientras tanto, muchos trabajadores continúan viajando todos los días desde Neuquén, Cutral Co, Rincón de los Sauces y otras localidades de la región.

Desde otros sectores, en cambio, defienden los valores actuales y dicen no entender por qué las empresas optan por trasladar diariamente a su personal o alojarlo en campamentos antes que utilizar las unidades disponibles en Añelo.