Lewis Nash, uno de los bateristas más reconocidos de la historia del jazz, se presentará en Buenos Aires el jueves 24 y viernes 25 de julio en Bebop Club. Habrá dos funciones por noche, a las 20 y a las 22.30.

El músico estadounidense encabezará un quinteto acompañado por cuatro referentes del jazz argentino: Mariano Loiácono en trompeta, Sebastián Loiácono en saxo, Ernesto Jodos en piano y Santiago Lamisovski en contrabajo.

En diálogo con Infobae Cultura, Nash explicó que el grupo ya definió un repertorio común, aunque lo planteó solo como un punto de partida. Según señaló, una vez sobre el escenario buscarán escucharse entre sí y permitir que la música avance de manera propia.

Con más de cuatro décadas de carrera, Nash participó en más de 500 grabaciones, entre ellas diez álbumes ganadores del Premio Grammy. A lo largo de su trayectoria compartió proyectos y escenarios con figuras como Oscar Peterson, Dizzy Gillespie, Sonny Rollins, McCoy Tyner y Dee Dee Bridgewater.

Para estas presentaciones, el baterista anticipó que espera compartir una noche marcada por la espontaneidad, la honestidad y la comunicación musical. Para él, esa combinación define al jazz.

Consultado por los artistas que más influyeron en su forma de entender el género, Nash sostuvo que tuvo la fortuna de trabajar con músicos extraordinarios y que cada uno le dejó una enseñanza distinta, tanto sobre la música como sobre el profesionalismo y la comunicación dentro del jazz.

También destacó una característica común entre esos referentes: ubicaban la música por encima de cualquier interés personal. Aunque cada uno tenía una voz propia, eran grandes oyentes y compañeros musicales. Esa experiencia, afirmó, le confirmó que el jazz es una búsqueda permanente, en la que siempre queda algo por descubrir y aprender.

Sobre el rol del baterista, Nash explicó que siempre consideró al ritmo como el corazón de la música, pero que con los años comprendió que su función va más allá de marcar el tiempo. Para él, el baterista construye la energía del grupo, sostiene a los solistas, responde a lo que ocurre alrededor y ayuda a crear el espacio para que todos puedan expresarse.

Además de su trabajo como intérprete, Nash dedicó muchos años a la enseñanza. En ese plano, remarcó que hoy existe un acceso a la información mayor que nunca, pero advirtió que el jazz se aprende haciendo música con otras personas. Según afirmó, el oído, la intuición y la capacidad de comunicarse se desarrollan tocando junto a otros músicos, una experiencia que ninguna tecnología puede reemplazar.

El baterista también señaló que suele recomendar paciencia a sus estudiantes. Encontrar una voz propia, dijo, requiere años de escucha, estudio y presentaciones en vivo, y ese proceso funciona como uno de los grandes maestros.

Después de tantos años de carrera, Nash aseguró que cada actuación empieza con una nueva posibilidad. Esa expectativa, explicó, mantiene viva la emoción tanto en un concierto como en una grabación, porque ninguna presentación es igual a otra.

Respecto del presente del género, sostuvo que el jazz es hoy más internacional que nunca y consideró que esa es una de sus principales fortalezas. También destacó la presencia de músicos de todo el mundo que conocen la tradición y suman sus propias experiencias culturales, algo que mantiene al jazz en evolución constante.

Nash afirmó que le genera optimismo ver a nuevas generaciones acercarse a esta música con respeto, curiosidad y compromiso. Mientras eso continúe, consideró, el futuro del jazz seguirá siendo prometedor.