Unas 200 familias permanecen instaladas con carpas en un predio privado de poco más de seis hectáreas ubicado en las inmediaciones de Padre Genco y Fogwill, en el barrio Los Hornitos de la ciudad de Neuquén. Sobre el terreno pesa una orden de desalojo, mientras la Policía mantiene custodia permanente en el sector.

El predio fue descrito por los ocupantes como una laguna abandonada y con basura acumulada. Sin embargo, según la información disponible, se trata de tierras privadas con dueños identificados, pese a que entre algunas familias circulaba la versión de que los propietarios habían fallecido.

En el lugar, los efectivos policiales controlan el ingreso y no permiten pasar palos ni materiales de construcción. De acuerdo con los testimonios recogidos por LM Neuquén, solo se autoriza el ingreso de agua y alimentos. Aun así, los ocupantes continúan en el predio, donde hay menores y familias que permanecen en carpas.

Lucía, una de las mujeres que participa de la toma, pidió reserva de su identidad porque trabaja de cara al público y teme consecuencias laborales. Contó que vive en la casa de su madre y que necesita un terreno propio. “Gano un millón de pesos y con eso no me alcanza ni para una cuota de un terreno ni para alquilar, y menos para comer, por eso vivo con mi mamá”, dijo a LM Neuquén.

Las historias que se repiten entre quienes ocupan el terreno están vinculadas a la dificultad para acceder a una vivienda o sostener un alquiler. Una vecina contó que vive con sus dos hijos en la casa de su madre pese a tener trabajo. Otra relató que desde hace tres años comparte su vivienda con su sobrina y los tres hijos de ella.

Según una de las mujeres consultadas, un terreno en la zona no baja de los 900.000 pesos. “Entre los servicios y todo, no hacés nada, prácticamente se va a nada”, expresó al describir el impacto de los gastos cotidianos.

Dentro de la toma también hay distintas miradas sobre quiénes ocupan el predio. Circuló la versión de que el asentamiento fue impulsado por familias bolivianas de los alrededores, pero los testimonios recogidos por LM Neuquén señalan una composición más amplia: familias neuquinas, jóvenes sin vivienda propia, personas llegadas de Salta, Jujuy y otros puntos del país, algunas radicadas en Neuquén desde hace cinco años o más, además de integrantes de la comunidad boliviana.

Una vecina sostuvo que “el setenta por ciento” de quienes tomaron el predio son neuquinos, mientras que el resto se reparte entre extranjeros y personas de otras provincias. Otros ocupantes, en cambio, cuestionaron la presencia de familias que, según dijeron, no son de Neuquén ni del país.

Fuentes oficiales del Instituto Provincial de la Vivienda y Urbanismo indicaron a LM Neuquén que casi la totalidad de las personas instaladas en la toma no califica para ingresar al RUPROVI, el Registro Único de la Vivienda y el Hábitat. Algunos casos no cumplirían con los años de residencia exigidos en la provincia y otros figurarían con bajas y altas en el sistema, una situación asociada a la venta previa de lotes.

Entre los ocupantes tampoco hay una versión única sobre la historia del terreno. Una vecina afirmó que “no hay un propietario” y que esas tierras aparecen como una laguna sin nombre. Otra sostuvo que el predio perteneció a una persona fallecida hace veinte años.

La relación con la Policía aparece como uno de los focos de tensión. Los vecinos denunciaron al menos tres incidentes y acusaron a efectivos de retirar pertenencias sin pedirlas. “Le sacan a la gente las cosas arrebatándolas, no pidiéndoselas”, cuestionó una de las mujeres.

Uno de los episodios señalados por los ocupantes involucró a una mujer embarazada, con un bebé y un niño a cargo, que había llevado un colchón al predio mientras estaba en una consulta médica. Según el relato de los vecinos, al explicar la situación recibieron como respuesta: “A nosotros no nos importa”. También dijeron que un efectivo les respondió: “A mí no me importa, yo no te mandé a tomar un terreno a vos”.

Los ocupantes también plantearon dudas sobre la orden de desalojo. “Supuestamente dicen que hay una orden de desalojo, pero no nos quieren traer el papel”, dijeron vecinos consultados por LM Neuquén.

Mientras tanto, la toma de Padre Genco y Fogwill continúa en un clima de tensión latente, con custodia policial y familias que permanecen en el lugar a la espera de una definición sobre qué ocurrirá con el predio y con quienes se instalaron allí.