Narambuena, un área que hasta hace dos meses no aparecía entre los principales registros productivos de YPF, se convirtió en junio en uno de los datos más relevantes de Vaca Muerta. El yacimiento ubicado en el norte de la ventana petrolera avanzó dos posiciones dentro del top 10 de áreas de la petrolera estatal y registró un crecimiento mensual del 25,3%, el salto porcentual más alto del ranking.

El movimiento se destaca porque el resto de la tabla mostró pocas modificaciones. Los siete bloques que habitualmente encabezan la producción se mantuvieron en los primeros lugares, con Loma Campana al frente. En ese escenario estable, el ingreso rápido de Narambuena al grupo de áreas más productivas de YPF marcó una diferencia.

El avance del bloque se da en un contexto de cambio dentro de la cuenca. Desde hace meses, la actividad viene orientándose hacia zonas con mayor concentración de petróleo, mientras pierden atractivo las áreas con más gas asociado. Entre los motivos aparecen la caída del precio del gas en boca de pozo por exceso de oferta y falta de capacidad de evacuación, y el impacto del GOR, la relación entre gas y petróleo producido, que afecta a los yacimientos con demasiado gas por cada barril de crudo.

Esa misma lógica ya había impulsado a Rincón de Aranda, de Pampa Energía, en el margen este de la cuenca, con una proyección de 20 mil barriles diarios. En el caso de Narambuena, el desplazamiento se observa hacia el extremo norte de la ventana petrolera, una zona que hasta hace poco no ocupaba el centro de la escena productiva.

Junio también fue el mes de mayor actividad de fractura en la historia de Vaca Muerta. Se registraron 2760 etapas de fractura, que llegan a 2.814 si se suman shale y tight. La cifra representa un aumento del 9,96% frente a mayo y supera en 5,2% el récord anterior, registrado en marzo. YPF concentró la mitad de esas etapas, con Halliburton al frente entre las compañías de servicio.

Ese nivel de operación ayuda a explicar la velocidad con la que un área nueva puede ganar peso dentro de la producción. Con más equipos en actividad y una migración hacia el crudo, los bloques petroleros del norte empiezan a recibir una porción mayor del impulso inversor.

El impacto también aparece en las cuentas provinciales. Neuquén cerró junio con ingresos totales por 743.408 millones de pesos, una suba real interanual del 34,1%, pese a un Brent por debajo de los 80 dólares, lejos de los picos de 120 dólares que había alcanzado en mayo por la tensión en Medio Oriente. La mejora de la recaudación, con el precio internacional en baja, se sostiene en el volumen: más pozos, más etapas y más frentes de desarrollo.

En paralelo, YPF atraviesa su propio proceso de concentración. Junio fue el segundo mes en el que la compañía opera exclusivamente desde la Cuenca Neuquina. Su producción total fue de 348.521 bbl/d, con una baja mensual del 0,86% y una caída interanual del 1,39% a nivel compañía. Dentro de la cuenca, en cambio, mostró un crecimiento interanual del 17,94%.

Narambuena era originalmente parte del bloque Chihuido de la Sierra Negra. Luego fue escindida tras solicitarse una concesión de explotación no convencional, otorgada en diciembre de 2024 por la provincia de Neuquén a YPF, junto con Aguada de la Arena, La Angostura Sur 1 y 2.

En esa área, YPF comparte la concesión con Chevron, la sociedad que inició Vaca Muerta en 2013. El permiso exploratorio es por 35 años, mientras que la petrolera comprometió inversiones por USD 100 millones para pavimentar 100 kilómetros de la ruta 7.

El dato que deja junio no pasa solo por el liderazgo sostenido de Loma Campana, sino por la aparición de nuevos nombres dentro del mapa productivo. Narambuena mostró que el norte de la ventana petrolera también puede ganar protagonismo a medida que la actividad de Vaca Muerta se desplaza hacia el crudo.