lunes 27 de julio de 2026 - Neuquén, Argentina

Los reclamos de internos alojados en el Complejo V de Senillosa, dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF), marcaron parte de la actividad de los magistrados federales durante el receso invernal.

En las últimas semanas, distintos presos recurrieron al habeas corpus para plantear problemas vinculados con sus condiciones de detención. Entre esos pedidos, se repitieron las presentaciones por colchones en mal estado.

Uno de los casos fue analizado primero por la Secretaría 2 del Juzgado Federal 2 de Neuquén. El condenado sostuvo que llevaba dos años esperando la entrega de un colchón nuevo y afirmó que la negativa le provocaba problemas musculares en la espalda.

Ante el planteo, la Dirección Administrativa del Complejo V fue consultada y respondió que el 19 de junio ya se le había entregado un colchón al interno.

Con esa información, el juez interviniente entendió que no había razones para hacer lugar al reclamo. Luego, la Cámara Federal de General Roca adoptó una postura similar y señaló que el preso había prestado conformidad al recibir el colchón nuevo.

El tribunal concluyó que no se verificaba un accionar arbitrario o ilegítimo de funcionarios del SPF que debiera resolverse por esa vía, ni una situación de urgencia.

El antecedente reciente había sido el de otro interno del mismo complejo penitenciario, quien también impulsó un habeas corpus por el estado de su colchón. En ese caso, denunció la presencia de chinches en su celda y dijo que el colchón que le habían entregado estaba casi inutilizable.

Durante una entrevista con su defensora oficial, el preso también cuestionó que no le hubieran dado ropa de abrigo para afrontar las bajas temperaturas. Además, incluyó en su presentación un reclamo por su lugar de alojamiento, ya que su familia vive en el conurbano bonaerense y no podía visitarlo.

Después de ese planteo, la Dirección Administrativa del Complejo V le entregó un colchón nuevo y ropa de cama.

Los habeas corpus son presentaciones frecuentes ante la justicia federal. En algunos casos prosperan y en otros generan controversia. El año pasado, por ejemplo, un interno de la Unidad 5 del SPF, en General Roca, pidió autorización para usar una PlayStation 2 que le habían enviado sus familiares.

Los agentes penitenciarios revisaron sus calificaciones y señalaron que tenía conducta 4 y concepto 4, además de antecedentes de conflictos con otros internos. Por ese motivo, rechazaron la entrega del equipo.