La decisión de YPF de volver en 2025 a utilizar arenas de Entre Ríos volvió a poner en discusión un tema que la industria de Vaca Muerta parecía haber resuelto: si convenía priorizar la cercanía del recurso o la calidad del material usado como agente de sostén.
Durante años, el argumento a favor de la arena regional se apoyó en una cuenta simple. Si el transporte representa más del 70% del costo del pozo, un recurso ubicado a 180 kilómetros de Añelo debía imponerse frente a otro situado a 1.300 kilómetros. Entre 2019 y 2024, esa lógica avanzó con fuerza y la arena rionegrina llegó a cubrir cerca del 40% del abastecimiento de la cuenca.
Un informe del especialista en desarrollo de negocios y logística del sector Oil & Gas Roberto Lino Blanco plantea que el cambio no puede explicarse por una sola causa. Según el autor, la respuesta se sostiene en tres ejes que deben analizarse en conjunto: la calidad geológica de las arenas, la escala logística disponible y las condiciones geomecánicas propias de Vaca Muerta.
El trabajo cuestiona, en primer lugar, la comparación directa con el Permian, en Estados Unidos. Allí, desde 2017, se reemplazó arena transportada por ferrocarril desde Wisconsin por material extraído a unas 40 millas del pozo, con ahorros de entre 300.000 y 500.000 dólares por pozo. Para Blanco, ese fue el modelo que se intentó replicar en la Argentina, pero con una diferencia clave: la arena cercana del Permian también cumplía con especificaciones de calidad similares a las del material premium.
"La arena de cercanía del Permian no era buena por estar cerca. Estaba cerca y además era buena. Esa segunda condición no se cumple en la cuenca Neuquina", explicó el especialista. El informe también recuerda el caso de Brady, otro distrito texano cuya arena, de menor resistencia, fue descartada por los propios operadores estadounidenses cuando apareció una alternativa cercana de mejor desempeño en el Permian.
En el plano geológico, Blanco compara las arenas de Ibicuy, en Entre Ríos, con las de la Línea Sur y la cuenca Neuquina. Las primeras son sedimentos fluviales y eólicos trabajados durante milenios por el río Paraná, con 86% de cuarzo y granos redondeados y limpios. Las segundas presentan mayor angulosidad y una carga más elevada de arcillas y finos. Según el estudio comparativo citado en el informe, los pozos completados con arena de cercanía muestran "sistemáticamente una pérdida no menor al veinte por ciento de las reservas recuperables".
El segundo eje es la escala. Mientras el mercado norteamericano de arena mueve alrededor de 120 millones de toneladas por año, el argentino alcanzaría, en un escenario de máxima hacia 2030, unas 12 millones de toneladas. Esa diferencia ayuda a explicar por qué en Estados Unidos la arena llega al pozo a unos 60 dólares la tonelada, mientras que en la Argentina, según el informe, ronda los 145 dólares. Blanco atribuye esa brecha al sistema de transporte: "En la Argentina el noventa por ciento de la carga se mueve en camión. No es una elección técnica: es la consecuencia de no haber construido la alternativa".
El tercer punto señalado por el autor es el efecto de la tectónica andina sobre Vaca Muerta. El informe sostiene que la cuenca Neuquina está sometida a esfuerzos horizontales que el Permian no tiene, a lo que se suma una sobrepresión térmica que disminuye a medida que el reservorio deplete. Mientras la presión de poro se mantiene elevada, una arena de menor calidad puede funcionar; el problema aparece con el tiempo, cuando el grano empieza a ceder bajo un esfuerzo efectivo creciente.
"El resultado no es un pozo que se agota antes de tiempo. Es un pozo cuyas fracturas pierden conductividad de manera progresiva y dejan hidrocarburo alojado en la roca, definitivamente irrecuperable", explicó Lino Blanco. Por eso, el informe diferencia una declinación más rápida de una pérdida de factor de recobro, un fenómeno que no se detecta con indicadores de corto plazo como el caudal inicial o la producción a 90 días, sino con historia productiva acumulada.
El trabajo también incorpora la posición de Río Negro, que sostiene que no hay documentación técnica pública que cuestione la aptitud de su recurso y que el estudio que respalda la decisión de YPF es interno y no cuenta con auditoría externa. Además, señala que varias compañías continúan usando arena local mezclada con material de otras provincias y que en Estados Unidos sigue abierto el debate sobre la superioridad de la Northern White frente al in-basin.
En paralelo, Vista y Phoenix ya fracturan con arena extraída en Cerro Bandera, a entre 100 y 200 kilómetros de las locaciones, aunque todavía en una escala menor, inferior a 20.000 toneladas mensuales. Blanco valoró esa dirección, pero advirtió que el material no debería validarse solo con resultados de corto plazo. Según el informe, la pregunta central no es si esa arena sirve para fracturar en el presente, sino si mantiene su desempeño en el tercer año de producción.
Para el especialista, la discusión entre arena premium y arena de cercanía ya fue definida por la geomecánica. Lo que queda abierto es el desafío de infraestructura. Mover 10 millones de toneladas anuales por ruta demandaría, según sus cálculos, cerca de 3.100 camiones dedicados de manera permanente al corredor entrerriano, una cifra que vinculó con la advertencia pública de Horacio Marín, CEO de YPF, sobre "un camión por kilómetro de ida y otro de vuelta".
La conclusión del informe apunta a que la respuesta no depende únicamente del sector arenero, al que describe como "descapitalizado y sin margen para invertir", sino de una solución logística más amplia: ferrocarril, transporte marítimo hacia San Antonio Oeste y almacenamiento en cabecera. Para Blanco, la multimodalidad aparece como la cuenta pendiente de Vaca Muerta.
Vaca Muerta reabre el debate por la arena: calidad, logística e infraestructura en discusión
Un informe de Roberto Lino Blanco analiza por qué YPF volvió a elegir arenas de Entre Ríos pese a la distancia con Añelo. El trabajo plantea tres factores centrales: la geología del material, la escala logística y las condiciones geomecánicas de la cuenca Neuquina.
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